Andoni Luis Aduriz recibe la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes
08/10/2026
Por primera vez en su historia, la institución madrileña concede esta distinción a un cocinero, reconociendo una trayectoria que ha llevado la gastronomía más allá de sus límites tradicionales.
La cocina también puede ser un lugar desde el que pensar, cuestionar, aprender y crear. Un espacio donde el arte, la ciencia, la cultura, la sociedad y el medio ambiente dejan de ser mundos separados para encontrarse y dialogar.
Esta manera de entender la gastronomía ha sido reconocida por el Círculo de Bellas Artes de Madrid, que ha concedido su Medalla de Oro a Andoni Luis Aduriz, convirtiéndolo en el primer cocinero en recibir esta distinción.
Al frente de Mugaritz, Aduriz ha desarrollado una trayectoria marcada por la creatividad, la experimentación y el diálogo con otras disciplinas. Una forma de entender la cocina en la que la satisfacción no termina en el paladar, sino que continúa en el pensamiento y en aquello que somos capaces de compartir con los demás.
La Medalla distingue a personalidades que han realizado una aportación extraordinaria a la cultura, las artes y el pensamiento. En el caso de Aduriz, el reconocimiento abarca tanto su cocina de vanguardia como su labor como escritor, teórico y divulgador: desde su ensayo sociológico No sé y otras certezas hasta colaboraciones con referentes como Harold McGee o Alex Atala, pasando por una producción bibliográfica que lleva años tendiendo puentes entre la cocina y el conocimiento.
Formado junto a Ferran Adrià en El Bulli y con catorce años consecutivos entre los diez mejores restaurantes del mundo según The World’s 50 Best Restaurants, Mugaritz es hoy mucho más que un restaurante: es un espacio donde cocinar y pensar son la misma cosa.
Este reconocimiento llega en un momento significativo para la gastronomía como disciplina cultural, poco después de que la Academia de Bellas Artes francesa incorporase a Guy Savoy como su primer cocinero.
La Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes reconoce así una trayectoria que ha contribuido a ampliar la mirada sobre la gastronomía y a reivindicar su capacidad para generar conocimiento, emoción y nuevas formas de expresión cultural.