Peplandia, una proyecto para personas con disfagia
05/06/2026
Nos mueve el deseo, no solo la necesidad. Y es «en la alegría, y no en la pena, donde el ser humano descubre su intelecto», como insistía Gaston Bachelard. En la premisa del filósofo francés pensamos cuando tenemos delante a gente como Pep Gatell, entre los cabecillas de La Fura dels Baus e impulsor hoy de proyectos como la Fundación Épica. Tras perder el esófago y el estómago a causa de un cáncer, el artista catalán se aferró a la vida con los dientes: buscó en su paladar (intacto a pesar de la enfermedad) una vía de placer que le permitiera, en lugar de enajenarse, encontrar en la alimentación una fuente de realización posible. Desde esa vivencia, cocinó Peplandia, una plataforma para personas con disfagia u otras enfermedades que dificultan comer, con la idea de brindar respuestas, desde la alimentación, a limitaciones de salud que tanto afectan la cotidianidad de las personas.

Pep transformó entonces su experiencia en herramienta, con el propósito de generar un punto de encuentro donde explorar nuevas formas de preparar y disfrutar de la mesa; y nos sumó a un esfuerzo. Brindar apoyo a través del conocimiento acumulado durante años en Mugaritz, en materia de alimentación saludable, es una responsabilidad y también un desafío inspirador. Significa, en concreto, desarrollar propuestas gastronómicas que se adapten a distintas necesidades sin renunciar a la variedad, el sabor ni la creatividad — para evitar que quienes tienen afecciones tengan que conformarse con una dieta monótona o desangelada.

Porque comer no es solo nutrirse. Es también un acto social, una forma de pertenencia, un momento de placer compartido. Perder la capacidad de comer con normalidad no debería significar perder todo eso. Y ahí es donde Mugaritz tiene algo concreto que aportar: años de trabajo en torno a la textura, la técnica y el sabor, ahora puestos al servicio de quien más los necesita. Recetas adaptadas por texturas, técnicas de cocción pensadas para necesidades específicas, soluciones prácticas que no sacrifican el disfrute en nombre de la funcionalidad.
En Peplandia hemos hallado la oportunidad de darle propósito a nuestro trabajo de una manera que pocas veces se presenta con tanta claridad: cuando el conocimiento que has acumulado durante décadas puede mejorar la vida cotidiana de alguien, la cocina deja de ser un fin en sí misma y se convierte en algo más grande. La iniciativa apenas comienza a tomar forma, y es desde ya emocionante — porque da muestra tangible del poder que tienen la empatía y la comunidad a la hora de celebrar la alegría de comernos el mundo con la boca.
