
Paretaren kontra igurtzitako bizkarraren uberak itsu-itsuan nakar.
Zabal zure azalean poroak, lurrunezko eztandatan, lurrun, Islandiako geyserrak bezala ilargiko paisaia batean.
Fumum. Kezko eztandek bulkadak nere larrupean.
Per-fumum. Piztia basatien guruinak “Channel” ontzitxoetan. Tanta bana belarri atzeetan.
Piztia domestikatu bat isurizko agintez bere lurraldea markatzen.
Obulu gizen bat instintu sorrei garrasika. (1)*
El eco de estos bertsos suena en el baño, al que cariñosamente ya llamamos “sala de máquinas”. Es fácil imaginar la dulce voz de Maialen Lujambio susurrarlos, cantarina. Desde el baño de al lado contesta rompiendo el silencio Amets Arzallus…
Zulotxoz betea dago giza gorputza. Zulotxo beteak. Eta hormak ere zirrikitutxoz beteak daude, ateak bezala; begiak ere arnasa har dezan. Eta zure arnas hotsa ateratzen da hemendik, hego haize baten moduan. Eta ez kezkatu, lasai segitu, zulotxo hori zure hatzaren neurrira egina dago, zirrikitutxo hau nire begiaren neurrira egina dagoen bezala. Inork ikus ez zaitzan ari naiz begira. (2)*

Son sólo dos de los 18 textos que se podrán leer en breve en los baños de Mugaritz, ahora reconvertidos en “materia gris”. Tomando como base los grafitis que suele haber en los baños de los bares, el diseñador Santos Bregaña pidió a los bertsolaris Maialen Lujanbio y Amets Arzallus que escribieran algo para los nuestros.
Tras ver los planos de los baños, ellos interpretaron una similitud entre su geometría y un cerebro. A partir de esa analogía, y de los hemisferios masculino y femenino, realizaron versos y textos alusivos a las funciones del cerebro: olfato, amor, alma, habla, memoria… Estarán repartidos en los baños de hombres y mujeres, teniendo en cuenta que sólo las mujeres leen los textos del baño de mujeres y viceversa. Un poco de aquello de “¿en qué piensan realmente…?”, pero con una pizca de erotismo.
Unas lámparas de metacrilato en el techo del baño alumbrarán de forma tenue las estancias, pintadas de gris oscuro (por aquello de la materia gris), proporcionando una atmósfera inquietante al espacio. De hecho, el tratamiento de la luz, que es algo experimental, es esencial para esa interpretación cerebral del lugar.
Los baños, al fondo a la derecha, tampoco estarán anunciados por un cartel en el que se lea “Servicios”. A partir de ahora unas luces azules (que se instalan por primera vez en nuestro país) guiarán el camino, precedido por otro bertso: “Inpultso elektriko batek, bizkar-hezurrean gora, jangelatik komunera zaramatza, agerikotik ezkutukora, gorputzetik burmuinera” (Un impulso eléctrico que sube por la columna vertebral te lleva del comedor al baño, de lo público a lo privado, del cuerpo al cerebro).
(1)*
Me trae a ciegas la estela de la espalda frotada contra la pared.
Abiertos los poros en tu piel, explosiones de vapor como los geyser islandeses en un paisaje lunar.
Fumun. Tus explosiones de humo son golpes de fuego dentro de mí.
Per-fummum. Glándulas de animales salvajes en frascos de los “Channel”. Una gotita detrás de cada oreja.
Un animal domesticado marca territorio vertiendo autoridad.
Un óvulo pleno grita para instintos sordos.
(2)*
El cuerpo humano está lleno de agujeritos. Agujeritos llenos. Y las paredes también están llenas de rendijitas, como las puertas; para que el ojo también pueda respirar. Y tu jadeo sale de aquí, como un viento sur. Y no te preocupes, quédate tranquila, ese agujerito está hecho a la medida de tu dedo, igual que esta rendijita está hecha a la medida de mi ojo. Estoy mirando para que nadie te vea.
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